Esto ya casi termina

¿En cuántas ocasiones como papás se han sentido que ya no pueden? que es muy difícil; ser padres, maestros y tener a los hijos 24 horas al día 7 días de la semana sin descanso, sabemos que es muy agotador; sin embargo,  imaginemos un poquito cómo se sienten nuestros hijos al haber perdido toda su realidad. Desde poder correr libres, jugar en la calle o con los amigos hasta quedarse sin aliento, ir a comer a restaurantes, salir a pasear a la plaza y sin  poder abrazar a sus seres queridos libremente;  sin olvidar a los familiares que se han ido sin que ellos tuvieran la oportunidad del último beso y abrazo; entonces,  creo que lo de nosotros solo es cuestión de esfuerzo y paciencia.

¿En cuántas ocasiones como papás se han sentido que ya no pueden? que es muy difícil; ser padres, maestros y tener a los hijos 24 horas al día 7 días de la semana sin descanso, sabemos que es muy agotador; sin embargo,  imaginemos un poquito cómo se sienten nuestros hijos al haber perdido toda su realidad. Desde poder correr libres, jugar en la calle o con los amigos hasta quedarse sin aliento, ir a comer a restaurantes, salir a pasear a la plaza y sin  poder abrazar a sus seres queridos libremente;  sin olvidar a los familiares que se han ido sin que ellos tuvieran la oportunidad del último beso y abrazo; entonces,  creo que lo de nosotros solo es cuestión de esfuerzo y paciencia.

El desarrollo psicosocial para Erik Erikson se desglosa en 8 etapas; para este artículo tomaremos en cuenta solo las primeras 4,  con el objetivo de explicar un poco más a fondo la afectación  de la pandemia  a nuestros hijos.

Etapa 1 confianza vs. Desconfianza del 0 a 1 año:

En esta etapa los padres necesitan mostrar amor y ser muy claros al transmitir el sentimiento a sus hijos, de tal manera que logren crear  confianza básica en sí mismos; sin embargo, con el estrés de la situación, preocupación por el trabajo y el pensar que alguien se pueda enfermar de sus seres queridos mayores,  los limita en  la demostración de amor, creando hijos con desconfianza hacia sí mismo y al no expresarlo con claridad pueden generar rasgos neuróticos en el niño.

Etapa 2 autonomía vs. Vergüenza y duda de 1 a 2 años:

El niño camina, explora su ambiente exterior, habla por lo que escucha y  aprende de las personas que están a su alrededor, además, comienza el control de esfínteres. Los padres que promueven la independencia aumentan la autoestima, confianza y justicia del infante; sin embargo, cuando no les permitimos tocar, probar, conocer y explorar que es algo muy común en esta pandemia, ya que no los sacan de casa por evitar que enfermen, se impide tocar objetos a su alrededor por creer que puedan estar infectados; esas conductas convierten al niño en dependiente, controlador y destructivo.

Etapa 3 iniciativa vs. Culpa de 2 a los 6 años:

El niño anhela una interacción social más compleja, vive un pensamiento animista que genera fantasía y deseo de aventura, quiere correr, jugar, interactuar, hacer amigos y divertirse; si esto no se realiza, será un niño cohibido y aislado con dificultad para interactuar y forjar lazos afectivos sanos.

Etapa 4 industria vs. Inferioridad de los 6 a los 12 años:

El niño desea ser competente y pertenecer a un grupo de amigos de la escuela, aprendiendo de esta manera a usar herramientas y estrategias para la interacción satisfactoria, originando así una autoestima y consolidación de su estructura sana; por el contrario, si no logra interactuar o pertenecer se instala en  baja autoestima, pues no se siente capaz de pertenecer a un grupo; es por ello, que es común que con el encierro estén presentando rasgos impulsivos, impacientes, con baja tolerancia a la frustración, enojo, rasgos depresivos, monotonía y dificultad para relacionarse con sus pares convertido en desinterés por sus compañeros.

Es por ello que al analizar cada uno de estas etapas nosotros como adultos tendríamos que ser un poco más empáticos con nuestros hijos,  al tener conocimiento de las necesidades que requieren en las etapas antes mencionadas y que de alguna manera la situación de pandemia ha alterado de sobremanera nuestra rutina y estructura de vida, provocando que nuestros hijos perdieran a unos padres amorosos, pacientes, convirtiéndose por necesidad en unos maestros que cuando el hijo no puso atención, se distrajo o no entendió, provocó en ellos irritación, palabras hirientes  y permaneciendo molestos con ellos al final del día. Y entiendo que ha sido muy difícil para todos y Alguna vez has dedicado tiempo para preguntarles a tus hijos  ¿Cómo se sienten?

“Tus niños al crecer tal vez olviden las palabras, pero nunca olvidarán como los hiciste sentir”

Maya Angelou

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