Enfocándome en mí

Aprendiendo a vivir bajo mis propios términos

A lo largo de la vida, hemos aprendido a construir nuestra propia identidad a través de los demás, de lo que nos han dicho y de lo que la misma cultura nos ha enseñando. Esto nos ha llevado a ponernos generalmente en último lugar, pues con frecuencia, se nos ha transmitido el prejuicio de que “pensar en nosotros antes que en los demás, está mal” y lo vamos etiquetando como algo egoísta, pero realmente pensar en nosotros mismos y en lo que necesitamos puede considerarse como algo más que solo un acto de egoísmo; recordemos que podemos pensar en nosotros y a la vez hacer consciencia del como nuestros actos van influyendo en las personas a nuestro alrededor, nos permitimos ser felices y les permitimos a las personas que forman parte de nuestro círculo social el ser parte de nuestras vidas, compartir nuestras alegrías y nuestras tristezas, aun cuando no siempre estén de acuerdo con nuestras decisiones.

            Quizá ya sea hora de aprender a vivir, pero esta vez de manera diferente, se trata de aprender a vivir bajo nuestros propios términos, ¡Ya basta!, ¡Ha llegado el momento!, ese que tanto hemos esperado; es tiempo de dejar de enfocarnos en el exterior, en las personas que no conocemos, en lo que nos han dicho que es bueno, en el famoso “qué dirán” y de permitirnos ser como queremos y necesitamos, ignorando aquellos estándares que nos enseñaron dejar influir en nuestra vida; dicho de otro modo ¡Ya basta de dejarnos llevar por modelos de belleza, moda, familia, pareja, estilo de vida, alimentación y demás!

Parece loco, pero hemos aprendido a poner nuestros ojos en cosas que lejos de darnos la oportunidad de tener una buena calidad de vida, de crecer como personas o de hacernos felices, nos prestan una fantasía, un propósito irreal basado en  algo imposible, algo que pareciera depender de personas que no conocemos, de personas en redes sociales,  en la televisión o el internet, o en cualquiera de los medios que utilizamos en nuestro día a día, proporcionándonos una falsa realidad, sin una verdadera certeza que lo que nos están mostrando es real o no.

¿Qué pasaría si esta vez enfocas tu mirada en tí? ¿Si te volteas a ver y te das la oportunidad de conocerte de verdad?, darte cuenta de lo que te gusta y lo que no, de cuál es tu comida favorito y cual preferirías no comer. Voltea dentro de tu interior, y pregúntate ¿Y yo que quiero? ¿Cuáles son los estándares que me sirven  a mí? ¿Cuáles son mis propias metas y proyectos de vida?  Y por último pero no menos importante ¿Qué me hace feliz?

Solo en el momento en el cuál logras ser tu propia prioridad y haces las pases contigo mismo y con las exigencias de tu alrededor podrás estar satisfecho y sentirte verdaderamente pleno

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