La luz en la oscuridad

Y ahora un cuento…

Un borracho deja el bar una noche y de camino a casa se tropieza y cae en un hoyo profundo. No puede salir. Una persona que transita por el lugar le avienta una Biblia, cita un pasaje de las Escrituras para darle esperanza y se va. Un terapeuta se detiene e intenta ayudarle a averiguar la razón por la que cayó en el hoyo, cuando lo consigue, también se retira, y de esa manera, mucha gente pasó de largo luego de algunos minutos sin ser de mucha ayuda para el alcohólico.

Finalmente, un alcohólico en rehabilitación escucha los gritos y se detiene.

—¿Puedes ayudarme, por favor?— grita entre sollozos el hombre en el agujero.

—Seguro— dice el hombre sobrio y después salta.

El alcohólico grita:

—¡Ay, no, ahora ambos estamos atorados en este agujero!

El hombre sobrio sonríe y dice:

—No te preocupes. Yo he estado aquí antes y conozco el camino. Vamos a salir juntos.

 

Una de las cosas más bellas que te ha regalado la vida es encontrarte con personas mágicas que han sido como ese hombre sobrio. Amigos cercanos e incondicionales, tu pareja, tu madre, tu padre, tu hermano o hermana, un colega del trabajo, un maestro en la escuela… Los encuentras dónde menos lo esperas y se vuelven tu acompañante en la travesía de la vida.

Quizás en este momento te encuentres pasando por una situación difícil y te sientas desesperado, asustado o angustiado. Y, ¿sabes qué? Esta bien pedir ayuda cuando la necesitas, ser vulnerable no te hace débil o menos capaz, todos somos humanos…

Son precisamente esos momentos en los que alguien se acerca a ti y extiende su mano mientras te da un regalo bellísimo: acompañarte. Estar ahí. Aceptarte con toda tu luz y con toda tu oscuridad. Esa persona que no te dice “no llores”, sino “llora, llora todo lo que necesites, y después, te doy un pañuelo”.

El objetivo no consiste en caminar alrededor del agujero, o en salir más rápido. El objetivo es llenar ese agujero para ayudar a las personas a que no caigan en él. ¿Cómo se puede llenar? Con amor. Amor hacia ti mismo y hacia los demás.

Seamos esa luz que acaba con la oscuridad ayudando a otros a creer en su propia luz.

Con cariño para ustedes, y también, para mi luz especial: mi amiga Clay.

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