Convirtiendo la ansiedad en esperanza:

Una oportunidad para reencontrarte contigo mismo dentro del naufragio 

Cuando éramos niños a través de cuentos e historias comenzaron a mostrarnos la vida como si fuera un cuento color de rosa, sin embargo, no es así, pero eso no la vuelve menos bella, por el contrario, la vida por si sola es hermosa. Recordemos que son precisamente las dificultades y los retos a los cuales no vamos viendo expuestos los que nos permiten darnos cuenta de lo que somos capaces, descubrimos nuestro potencial, nos conocemos y a la vez buscamos la manera de dar siempre lo mejor de nosotros. Estamos tan acostumbrados a la monotonía del “todo está bien”, del “no tengo problemas”, y a autoexigirnos contantemente para ser mejores que los demás, que vivimos una vida tan de prisa dónde sin darnos cuenta nos olvidamos de disfrutar los pequeños detalles creyendo que todo está bien.      

Uno de los aspectos más importantes que se han ido trasmitiendo de generación en generación ha consistido en decirnos, o mejor dicho a enseñarnos como debe ser nuestra vida, desde muy pequeños nos hablan de reglas y límites, lo que es bueno y lo que es malo o que debemos hacer y que no debemos hacer, es decir, nos han enseñado a dirigirnos por  la vida con cierto dolo, pues, debido a los mensajes que nos han trasmitidos las generaciones anteriores aprendimos a dirigirnos por la vida tratando de evitar vivir nuestras emociones, nos olvidamos de ponerles nombre o simple y sencillamente no nos damos cuenta de lo que sentimos pensando que es malo o que es inútil sentirnos así .

Y es mucho tiempo después cuando vemos lo verdaderamente importante, cuando en lugar de basarnos en lo material aprendemos a valor ese abrazo, ese beso, esas palabras de  aliento que antes decíamos incluso sin darnos cuenta. Y es curioso si lo pensamos, antes solíamos convivir, ir a reuniones, abrazarnos o darnos regalos para expresarnos el amor y cariño, pero también nos quejábamos constantemente de la rutina, el trabajo, la escuela, entre otros; y hoy que para estar bien, para poder gozar de buena salud necesitamos aislarnos, alejarnos de las personas, y tener ciertas medidas de seguridad, estamos aprendiendo a darnos cuenta de cuan fuertes somos: aprendimos a amar de  otra manera, aprendimos a abrazarnos con el corazón, hemos desarrollado nuevas habilidades, fomentados nuevos hábitos, los cuales pueden ser más saludables que los anteriores, aprendimos a interactuar con nuestras familias, a reencontrarnos con nosotros mismos, logramos darnos cuenta que ya no es tiempo de esperar y preguntarnos ¿Qué pasará mañana? Sino de centrarnos en la esperanza de que todo estará bien, creer más en nosotros mismos, dejar de vivir en el pasado o en el futuro y comenzar a vivir nuestro presente, dicho de otro modo, “El aquí y el ahora”, tener sueños, metas, y porque no comenzar a desear y a creer nuevamente en los cuentos de hadas, en el felices para siempre… y con esto te invito a preguntarte ¿Qué quieres lograr?, ¿Cómo quieres vivir tu vida? O ¿Qué crees que podrías mejorar en ti para así tener una mejor  calidad de vida y sobre todo lograr ser feliz?      

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