¿Qué piensas cuando piensas?

¿Te has preguntado alguna vez que tan consciente eres de tus propios pensamientos?

Es normal que pensemos de manera automática muchas cosas, y sin darnos cuenta, gran parte de nuestras acciones y emociones están siendo guiadas por ideas sin sentido que a nuestros propios ojos parecen ser bastante lógicas; a estas ideas, los psicólogos las han llamado “distorsiones cognitivas” o “creencias irracionales”.

Estas creencias están sujetas a nuestras experiencias y deseos, haciendo que nuestras expectativas no siempre sean cumplidas, especialmente cuando éstas rompen lo probable o lo lógico. Pero no toda la culpa es nuestra; muchas de estas ideas nos las han inculcado nuestros padres desde muy pequeños, o las hemos aprendido por vivencias que nos han marcado, haciendo que estos pensamientos que en algún momento tenían un valor funcional o educativo, se volvieran una parte estricta de nuestra vida, aun cuando ya no tengan el mismo sentido, cómo el “No debes hablar con extraños”, qué por supuesto es necesario cuando se es niño, pero de adulto, los contextos son muy distintos, desarrollando problemas de socialización y ansiedad, en el mismo ejemplo.

Así, muchas de nuestras acciones se ven sujetas a estos pequeños pensamientos que sin darnos cuenta, ahí están, listas para actuar cuando un estímulo aparece. Un ejemplo que me encanta es el del novio invita a su pareja a cenar y gracias a esto pueden ocurrir 3 escenarios:

  • La novia va a cenar, y tiene una hermosa velada porque se cree amada
  • La novia va a cenar y se la pasa molesta y a la defensiva porque cree que hizo algo y la trata de compensar
  • La novia va a cenar y pasa la noche deprimida y sin comer porque cree que la van a cortar

En este ejemplo, existe un único evento y un único estímulo; el novio, el restaurante y la cena podrán ser siempre los mismos, pero la diferencia en el desenlace de la historia sólo será lograda por el pensamiento que tenga la novia. De esta manera gran parte de nuestros problemas personales, sociales, amorosos e incluso laborales son causados por estas ideas que generan expectativas y nos llenan de alegría, duda, miedo, inseguridad o incluso pesos que no nos corresponden.

Entre estas distorsiones cognitivas podemos encontrar las falacias de razón, las generalizaciones, las etiquetas, los debería, las ideas catastróficas, y muchas otras creencias que quizás en algún momento tuvieron sentido, pero no hemos sabido diferenciar en que contexto son válidas y en que otros no.

Si quieres saber más sobre cómo las distorsiones cognitivas afectan nuestra conducta y que podemos hacer para evitar este tipo de creencias en nuestros pacientes, no te pierdas la maestría en Psicoterapia Humanista Integrativa, dónde se abordará este tema y se te enseñará a evaluar y a realizar el trabajo clínico por medio de técnicas, pruebas y tareas.

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