El veneno en la comida

Una mujer después de meses de incontables peleas con su marido, fue a visitar a su madre pidiendo un consejo, y después de haber escuchado su historia, la madre tomó un paquete de hierbas molidas y le dijo:

-Deberás darle varias hiervas que irán envenenado lentamente a tu esposo. Cada dos días, pon un poco de esto en su comida, pero para que nadie sospeche cuando él muera, tendrás que tener mucho cuidado y ser amigable con él, no discutas, trata de resolver los problemas platicando calmada y se gentil con él; tienes que seguir al pie de la letra estas instrucciones.

La mujer, muy contenta regresó a su casa y comenzó el proyecto de asesinar a su esposo; cada dos días le servía una comida envenenada con aquellas ramas que le había dado su madre recordando las instrucciones precisas, evitando sospechas, cuidando su temperamento y siendo amable.

Después de seis meses la relación era completamente otra, pues esta mujer había cambiado completamente su carácter, ya no discutía con su esposo, ambos se trataban con amor y respeto, incluso podía sentirse el amor con el que se trataban, tratándose como cuando eran novios, pero esto inquietó a la mujer.

Preocupada, fue a casa de su madre y le comentó con tristeza y desesperación que ya no quería matar a su marido, que él había cambiado, que se había transformado en un hombre amable, caballeroso y atento; ya no quería que se muriera.

La madre, tranquilizó a su hija diciéndole:

– No tienes de que preocuparte, y es que no fue tu marido quien ha cambiado, si no tú. Las hiervas que te di, no eran más que romero y albahaca picadas para sazonar y aromatizar la comida. El único veneno que había, estaba en tu mente y en tu actitud, pero ha sido echado fuera y reemplazado por el amor que ha renacido entre ustedes

Generalmente cosechamos lo que nosotros mismos plantamos, y en nuestras relaciones de pareja es igual, pudiendo ser que aquellos problemas que tenemos, sean causa de nuestra propia mano; nuestras actitudes, la necedad, la desconfianza e incluso nuestra falta de atención pueden ser las semillas que se han convertido en los problemas más grandes que estamos cosechando, en cambio, si sembramos amor, cuidado, confianza y atención podremos recoger los frutos más dulces de la relación.

Al final, el plantar es opcional, pero el cosecharlo será obligatorio

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