Caricias a nuestros hijos basados en una educación de amor

Es bien sabido que para que nuestros niños crezcan en el amor, es necesario brindarles nuestro apoyo y aceptación incondicional, pero un problema surge cuando en el proceso, empezamos a querer guiarlo como lo hicieron con nosotros, confundiéndole e incluso dañándolo, es normal, pues no somos perfectos, sin embargo, es importante confiar plenamente en las capacidad de nuestros hijos, y lo más importante, que ellos se sientan realmente apoyados por nosotros como padres, si el niño comienza a percibir temor en lo que respecta a nuestra confianza hacía a él, dudará, si interferimos y le ponemos las cosas más fáciles, impediremos el desarrollo de sus capacidades, los debilitaremos, pero lo mismo sucederá, si les ponemos objetivos muy difíciles de cumplir o no les ayudamos lo suficiente.

Somos lo más importante para nuestro hijo, es por eso que es necesario llenarlos de caricias positivas, que, al escucharlas, crean que son capaces de conseguir lo que se propongan.

Caricias positivas para regalarle a mi hijo:

Ser diferente, es aceptable: desde el momento en que es concebida la vida del niño en el vientre de la madre, comienzan las expectativas, creemos y confiamos que nuestro hijo será el mejor futbolista, o la mejor bailarina, y a la vez, el mejor de la clase, pero al momento de que esté pequeño ser nace y comienza a crecer, nos damos cuenta que quizá es diferente a todo aquello que habíamos idealizado; resulta que no es el mejor futbolista, ni la mejor bailarina y que en ocasiones reprueba alguna materia, pero vemos su gran potencial en la pintura y en el dibujo, pero como nuestra expectativa era diferente, dejamos de brindarle apoyo y presionándolo para que sea lo que originalmente ideamos en determinado momento, dejando de lado sus fortalezas, reprendiendo constantemente sus limitaciones. Es en ese momento cuando dejamos de confiar en nuestro hijo, y lo más importante, él también deja de confiar en sus propias capacidades. Es necesario entender que todos los niños son diferentes, y por tanto, aprenden de una manera completamente distinta a los demás, ni lento, ni rápido, simplemente a su manera, y eso es normal y aceptable.

Equivocarse, es aceptable: cometer errores es normal ya que no somos perfectos, todo viene desde nuestra propia percepción como padres al momento de afrontar los diversos obstáculos que se nos presentan, por ello es necesario aceptar que a veces nos equivocamos con nuestra pareja, con nuestros hijos o con nuestra familia en general.

El niño aprende por medio de la conducta que emitimos, no por los sermones o palabras que le brindamos, si les enseñamos que no está mal equivocarse, nuestros hijos sabrán hacerse cargo de sus errores y buscarán modificarlos desde la plena conciencia; sin ninguna distorsión de la realidad, y sobre todo, aprenderán a perdonarse a si mismos por aquellos errores que cometan, adquiriendo la capacidad de quererse y aceptar sus imperfecciones. Avergonzar les impide desarrollarse el amor propio.

Es aceptable expresar emociones desagradables: “los niños no deben llorar”, “no tienes que estar triste, solo era un juguete”, “las niñas deben quedarse calladas”, son algunas de las frases que constantemente escuchamos, sin pensar en las consecuencias que pueden ocasionar. Las emociones desagradables, tanto para nosotros como para nuestros hijos necesitan ser expresadas, por tanto, es importante buscar el momento y las condiciones adecuadas para que sean dichas. El crear un ambiente propicio de buena comunicación dentro del hogar ayuda a que los niños logren detectar y ser más conscientes de sus sentimientos y emociones, ya que si estás emociones son detenidas o guardadas, cuando la emoción salga, será descontrolada y es más probable que el niño pierda el control. Como padres necesitamos brindarles a nuestros hijos, ese espacio donde puedan hablar libremente de cómo se sintieron con determinada situación, ayudarle con algunas alternativas, escuchar y ser empático, y, sobre todo, ser un ejemplo, es decir, hablar sobre nuestras propias emociones.

La educación positiva es el cambio que supone pasar de la educación basada en el miedo, a la educación basada en el amor.

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