Cómo mejorar la relación con mi adolescente

Durante la adolescencia se presentan una serie de cambios radicales en la organización biológica que pueden llevar a quien la vive a problemas de conducta y de adaptación.

Es una etapa de crisis, de dolorosos cambios que pueden llevar al aprendizaje; pues el ser humano posee la habilidad de crecer a partir de la adversidad.

La adolescencia, según la OMS comprende de los 10 a los 19 años de edad; es una etapa de transición en donde el joven manifiesta una serie de cambios, físicos, sexuales, emocionales, psicológicos y relacionales. Es vivida como una etapa ambigua y de incertidumbre pues desea crecer, sin embargo, el proceso de individualidad-separación genera confusión y temores; además, demanda la construcción de su identidad.

Se caracteriza por la vivencia de un conflicto específico (del sujeto consigo mismo y con su entorno), revisa sus creencias y experiencia intentando reestructurarlas, pues pone en duda todo aquello que le fue enseñado, en busca de un progreso.

Es un periodo de transformación de la niñez a la etapa adulta en donde el adolescente experimenta las emociones con el doble de intensidad que en las otras etapas de desarrollo, son egocéntricos y se encuentran vulnerables y con mayor riesgo, se da el desequilibrio emocional y piensan en consecuencias solo a 24 horas, por lo que puede iniciar una actividad sin reflexionar lo suficiente sobre sus decisiones y querer dejarla pronto. Sus amigos y pareja se vuelven el centro de su vida.

Es en este periodo en donde se estructuran los medios y las herramientas que le permiten al ser humano trabajar en la formación de una personalidad madura, aun en momentos de extrema dificultad. Por lo que el adolescente, lo que en realidad necesita es apoyo y comprensión.

Ese es el adolescente que le toco:

  • Ámelo incondicionalmente, lo necesita en gran medida (sobre todo cuando parezca no merecerlo).
  • Antes de hablar, escúchelo con atención; hágale saber que lo que él piensa y siente también es importante. Esto le hará saber el valor de su opinión y de sí mismo.
  • Preste atención al tono de voz, la expresión facial y la postura corporal del joven, así sabrá cuál es el significado de sus palabras.
  • Evite las palabras desalentadoras, no tienen ningún efecto positivo; por el contrario pueden generar un daño irreparable.
  • Promueva diálogos a profundidad; conozca sus dudas, anhelos, temores y sueños. No solo se interese por dónde está y qué hace.
  • Establezca conversaciones cotidianas sobre temas comunes, esto puede llevarlo a una conexión con su hijo. Hablar poco es parte de la etapa, no es nada personal contra los padres.
  • Reconozca sus  logros y cualidades, dé muestras de afecto (miradas, sonrisas, palabras, caricias, experiencias).
  • Evite insistir reiteradamente sobre la misma idea, una vez expuesta con claridad y firmeza, pues pierde fuerza y crea frustración en los jóvenes.
  • Observe su reacción ante lo que su hijo adolescente le cuenta, pues esta determinará en gran medida si la próxima vez su hijo le compartirá algo. 
  • Permita que su hijo ponga en práctica su capacidad de elección; toda elección tiene consecuencias positivas o negativas, también permita que las viva, ya que esto le enseñara a ser responsable y reflexivo.
  • Si inicia algo, haga que lo cumpla. Esto le llevará a pensar antes de decidir.
  • Recuerde que no es el mejor amigo de sus hijos, ponga en práctica su autoridad estableciendo límites con amor.
  • Regálele comprensión, que sepa que usted comprende por lo que él está pasando; ayudará si recuerda cómo fue su adolescencia.
  • Permítales vivir momentos de frustración, esto los ayudará a aprender a esperar.
  • Oriente ante la toma de decisiones con una postura neutral y objetiva.
  • Hágale saber que siempre, siempre usted será su amparo.
  • Ponga tareas básicas; mantener reglas y normas dentro y fuera del hogar les dará estructura emocional.
  • Mediten juntos sobre las amistades que frecuenta.
  • Fomente su autoestima (anímele a poner en práctica sus habilidades y reconozca sus virtudes).
  • Sea firme, claro y constante en las consecuencias.
  • Cumpla su palabra y de no ser posible, explique las circunstancias.
  • Fomente la actividad física o deportiva.
  • Organice actividades conjuntas; ya sea solos o con toda la familia.

Es importante, comprender que esto les pasa a todos los adolescentes en mayor o menor medida y no tiene que ver con quienes le rodean, sin embargo, está en sus manos el poder propiciar que esta etapa sea para beneficio del adolescente.

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