La vida después del Covid

Cuando todo esto acabe ¿Qué nos dejará? Es la pregunta que la mayoría de las personas se hacen constantemente; pues el aislamiento, la pérdida de algún ser querido y el haber vivido en carne propia la presencia del  Covid, deja una factura muy alta por pagar. Mucho se ha hablado de los efectos psicológicos que éste provoca, como lo son: ansiedad, insomnio, estrés y depresión, siendo de alguna manera resultado de pensamientos y sentimientos negativos. 

Y entonces,  ¿Qué hacer si algunas de estas situaciones no me están permitiendo seguir con mi vida?

El distanciamiento social

Es uno de los aspectos que mayormente ha afectado a las personas, pues siendo personas sociables por naturaleza  nos afecta demasiado estar alejados de nuestros seres queridos;  el contacto físico resulta ser indispensable para algunas personas; si ya enfrentaste la enfermedad y tus pruebas dieron negativas, no dudes en abrazar y besar a los seres queridos que viven contigo;  no tengas miedo de contagiarlo, es común que no desees que experimenten lo que tu viviste; sin embargo, un fuerte abrazo podrá llenarte de oxitocina, liberando dopamina y serotonina que se traduce en placer y buen humor generando en cada parte del cuerpo una  sensación agradable de armonía y plenitud.

Salir a tomar el sol

Al estar en cuarentena mientras vivías la enfermedad, fue necesario quedarte en tu habitación o en un cuarto de hospital; dicho aspecto imposibilita la adquisición de la vitamina D, sustancia que es esencial para los huesos y para la mejor absorción de otras vitaminas;  puesto que son muy pocos alimentos los que pueden proporcionártela, es recomendable salir a la cochera, balcón, patio o terraza de tu casa y tomar el sol, eso ayudará a adquirir la vitamina y a su vez, que te sientas mejor.

Prohibidas las preguntas y comentarios fuera de lugar

Al hablar con una persona que estuvo enfermo, más aún si fue de gravedad, omite comentarios que pueden afectar su estado emocional como  “que delgado quedaste”, “te mirabas muy mal”, o “aun no te vez del todo bien”; dichos comentarios aumentarán el nivel de ansiedad o pensamientos irracionales en la persona. Por el contrario, si la persona desea platicar al respecto, es preciso acompañarla mediante la escucha activa.

Regresa a tu rutina normal

Si el doctor y el resultado de la  prueba dieron negativo, es importante que regreses a tu rutina;  intenta volver a hacer ejercicio, comer sano,  trabajar, leer, bailar, cantar y reír; la última es la mejor, pues el reírse genera endorfinas, sube el estado de ánimo y aumenta las defensas, además de crear un sistema inmune fuerte. Disfruta tu vida y salud;  recuerda que es el tesoro más grande que tienes hoy más que nunca.

Identifica los pensamientos negativos o irracionales

Los pensamientos negativos pueden generar una incomodidad o malestar acentuando las ideas irracionales, éstas a su vez  favorecen el aumento de la ansiedad manifestándose por medio de sudoraciones, taquicardia, dolor en el pecho o boca del estómago, en la nuca, pesadez en las piernas o manos, falta de aire y sensación de querer salir corriendo. Ante la manifestación de ansiedad se sugiere:

  • Inhalar y exhalar profundamente tomando aire por tu nariz y sacándola lentamente por tu boca; esto ayudará a activar tu sistema parasimpático que es el encargado de regular el estrés y ansiedad.
  • Cerrar tus ojos y ver una señal de alto enorme en tu mente que diga “detente tranquilo”.
  • Repetirte en tu mente “yo soy más fuerte que este sentimiento, este sentimiento no es más fuerte que yo”.
  • Por último contar del 100 al 1 de atrás para adelante en serie de 3 en 3, ejemplo: 100-97-94, etc. esto ayudará ya que tu mente no le puede obedecer a dos pensamientos al mismo tiempo.

Validar las emociones

Por lo general, cuando se experimenta una emoción negativa, en vez de aceptarla puede provocar sentimiento de culpa al vivirla. Sin embargo, es el peor error que se puede cometer, ya que  tienes el derecho a vivirla; cuando aceptas la emoción y a través de la misma intentas cambiarla, generarás en ti un sentimiento de aceptación y tranquilidad.

Así que siempre recuerda:

“Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa; la libertad de elegir cómo responder a esas circunstancias”.

Viktor Frankl

Si después de realizar estos ejercicios no te sientes mejor, recuerda que no estás solo, existen personas especializadas que pueden ayudarte.

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