Jugando como los grandes

Cuando pensamos en “jugar” automáticamente se nos vienen a la mente cosas de niños, sin darnos cuenta que nosotros como adultos también jugamos. De hecho, jugamos mucho más de lo notamos.

En la adultez el juego no desaparece, solo se transforma.

Esto, posiblemente se debe a que las generaciones anteriores a nosotros, veían los juegos únicamente como cosas de niños y, en un sentido productivo, como una pérdida de tiempo.

¿qué clase de productividad puede tener meter un balón a una portería o lograr encestar el balero en el palo de madera?, aunque no lo creas mucho, y por ello seguimos jugando.

Los juegos ayudan a los niños a desarrollarse cognitiva, social y emocionalmente, eso es completamente entendible, y en los adultos no dista mucho el beneficio.

“La única diferencia entre un niño y un adulto es el precio de sus juguetes”

 Ya sea en juegos de mesa como el dominó, las cartas o la lotería, el adulto nunca ha dejado de jugar, incluso en la mayoría de las sociedades humanas, sean primitivas o contemporáneas, se tienen registros de juegos donde los niños no eran los participantes. Y actualmente el juego en el adulto se ha normalizado de tal manera que ya existen juegos de mesa y videojuegos que son exclusivos para mayores de edad, no necesariamente por tener un contenido violento o sangriento, sino por la dificultad, trama o complejidad del mismo, sin contar que vemos los deportes como juegos, existen rompecabezas muy complejos para un niño e incluso libros para colorear para adultos, sin contar lo popular que se han vuelto en whatsapp los pequeños juegos en modo de cadena que los tíos y padres suelen compartir en los grupos familiares.

El juego en el adulto es más que sólo divertirse o relajarse, constituye tres partes importantes en el desarrollo de la vida adulta; La socialización, la resolución de problemas y el sentimiento de triunfo.

Los juegos con varios participantes los podemos dividir en dos, los cooperativos y los competitivos, los primeros ayudan a crear lazos entre las personas, fortaleciendo las relaciones interpersonales y comunicativas, facilitando la construcción de relaciones, camaradería y trabajo en equipo. Los segundos en cambio (que pueden también ser en parte cooperativo), ayudan a mantener una actitud abierta a la vida, aprendiendo de las experiencias, generando el sentimiento de triunfo y mejorando la tolerancia a la frustración, aceptando las derrotas.

Por otra parte, la resolución de conflictos ha llevado al humano a evolucionar, desde la creación de armas para la caza en la prehistoria, hasta las tuberías que llevan el agua de un lugar a otro, cualquier solución ayuda a la persona a crecer y a llevar hacia otro lado el conocimiento; de los legos a los ladrillos, de las cartas a las decisiones.

Al final del juego, todo lo jugado, se contagia a la vida real, llevando lo aprendido a nuestra vida cotidiana.

“Deja solo a un ser humano con una cuerda anudada, y la desatará. Deja solo a un ser humano con bloques, y construirá algo. Los juegos son parte de lo que nos hace humanos. Vemos el mundo como un misterio, como un puzle, porque siempre hemos sido una especie que soluciona problemas”.

Por último, en el humano existe la satisfacción por un buen trabajo, puede ser por la gratificación social donde es felicitado o por el simple orgullo de haber hecho algo bien como haber terminado un rompecabezas difícil, haber derrotado al jefe de la última mazmorra o haber llevado a tu equipo a la victoria.

En el primero de los casos, tomamos en cuenta que para la mayoría de personas, el ser reconocidos es el reforzador más grande, ya que valora y reconoce las aptitudes y logros del jugador, por otra parte, el sentimiento de logro apunta fuertemente a la autorrealización de la persona, donde ya no es reconocida por los otros, sino por él mismo.

Para terminar este escrito, sólo puedo decirte que jugar es parte importante de tu vida, no por el hecho de terminarlo, sino por el camino que te lleva a él, incluso cuando no existe una victoria, siempre habrá un tesoro más allá del final del juego, siempre habrá una experiencia, un logro, una historia, un juego.

Quizás ya estás grande para ciertas cosas, pero ¡nunca dejes de jugar!

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