10 mitos sobre el Coronavirus

Han pasado ya algunas semanas desde que el coronavirus llegó a México y, aunque existe mucha información importante circulando por internet, también hay mucha información falsa. No es extraño recibir un whatsapp o encontrar en Facebook o Twitter una noticia, estudio o supuesta cura de esta enfermedad, por eso he decidido juntar 10 de estas noticias e intentar desmentirlas por medio de datos científicos reales.

El Coronavirus no existe.

Comenzamos estos mitos con la idea totalmente equivocada de que el coronavirus no existe, esta creencia ha nacido de las redes sociales con la explicación de que nadie conoce a alguien que se haya enfermado porque todo es un invento de los gobiernos del mundo.  Esta mentira conspiracionista es una de las más peligrosas, ya que la respuesta natural a esta creencia es la falta de cuidados ante el virus, convirtiéndose en un foco de infección para él mismo y los cercanos.

Actualmente, México es uno de los países con menor índice de personas infectadas, sin embargo, sin el cuidado adecuado, las cifras podrían subir considerablemente.

El origen del Coronavirus.

Aunque el virus como tal existe al menos desde 1960, de esta nueva sepa solo hay información de diciembre del 2019 a la fecha. Se cree que esta sepa nació de un murciélago y se alojó en un organismo huésped. Actualmente, los científicos chinos han negado la posibilidad de que este virus haya nacido en un laboratorio, ya que se ha demostrado que es una mutación zoonótica, es decir, un virus de animal.

El Ibuprofeno es mortal en personas con COVID-19.

Este mito, nace de Olivier Véran, ministro de sanidad de Francia, quién en su cuenta de Twitter aconsejó dejar los antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno (a menos que se tenga prescripción médica) y sustituirlo por paracetamol ya que este no agrava la infección. Sin embargo, hay que resaltar el hecho de que Véran no se refiere en sí al uso del medicamento, sino a la automedicación de esta.

Además, cabe señalar que, a pesar de la existencia de muchos años del coronavirus, no hay estudios científicos que hablen de las reacciones del ibuprofeno en el covid-19. Este tuit ha sido desmentido por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, también por el portavoz de la OMS.

 La vitamina C cura el virus.

Aunque estamos acostumbrados a tomar vitamina C, jugo de naranja y agua con limón, para curar los males de la gripe y el resfriado, no se ha demostrado que tenga efectos en la cura de estos males, lo que sí se ha demostrado es que pueden mejorar el sistema inmune para reducir los síntomas por un corto periodo.

La vitamina C previene la enfermedad.

Este es un mito a medias, ya que, aunque se puede utilizar la vitamina C para prevenir el resfriado, únicamente es eficiente cuando se acompaña con ejercicio diario y buenos hábitos. Por otra parte, actualmente no hay pruebas de que esta vitamina ayude a prevenir el coronavirus y se estima que, de tener efecto en él, dichos efectos serán muy modestos.

Alcalinizar el cuerpo.

Este es un mito que ha crecido mucho en los dos últimos años, ya que se ha dicho que la alcalinización del cuerpo ayuda a prevenir enfermedades y curarlas, para ello, incluyen una dieta con alimentos alcalinos. Sin embargo, hay un punto que no se tiene en cuenta, el cuerpo humano ya es alcalino y autorregulable, incluso nuestro cuerpo tiene distintos sistemas que se encargan de mantener nuestro PH sanguíneo siempre en 7.4 (aproximadamente), demostrando que todas las enfermedades pueden sobrevivir perfectamente en un cuerpo alcalino.

El coronavirus no soporta los climas cálidos.

Hasta el día de hoy, existen menos de 30 países que no han sido infectados, siendo la mayoría de áfrica, sin embargo, el virus es adaptable a cualquier clima, sin importar la temperatura superior a los 36°C.

Los síntomas del coronavirus son iguales a los del resfriado común.

Aunque muchos de sus síntomas son parecidos, los síntomas generales del COVID-19 se identifican generalmente como fiebre, tos, dificultad para respirar, mucosidad amarilla y cansancio, pero la enfermedad puede ser completamente asintomática, por lo que una persona puede enfermarse, ser portadora, contagiar y curarse sin llegar a darse cuenta.

Las mascarillas pueden prevenir el contagio.

Esta afirmación además de ser falsa, es peligrosa, ya que se ha demostrado que al no usarse la mascarilla correctamente, puede aumentar el riesgo de infección ya que las personas que no están acostumbradas a usarlas, tienden a tocarse más la cara, acrecentando la probabilidad de contagiarse.

Por otra parte, es necesario recordar que las mascarillas sí son útiles para las personas contagiadas, o profesionales de la salud que se encargan de trabajar con personas ya infectadas; la compra desmedida de estos objetos solo aumenta la escasez y privan de ellos a las personas que realmente las necesitan.

El alcohol mata al virus.

Aunque se ha demostrado que se puede reducir considerablemente el virus gracias al gel antibacterial a base de alcohol, hay que recordar que el virus no es un organismo vivo, por lo que no se puede matar. Por otra parte, la eficiencia del alcohol es menor a la del agua y jabón, por lo que es más recomendable la segunda opción.

Es importante considerar que, los baños y la ingesta de alcohol no tienen un efecto real en la eliminación del virus, ya que bebidas como el Vodka, solo tienen 40% de alcohol mientras que el gel desinfectante debe tener al menos el 60%.; el baño de alcohol es completamente inútil al ser superficial en un cuerpo que tiene el virus dentro, sin contar el maltrato que recibe la piel al mojarse con alcohol.

Aún existen muchos mitos más acerca de esta pandemia, como que las mascotas pueden portarla o que es necesario desinfectarles las patas a los perros para dejarlos entrar a casa, sin embargo, aun cuando “parezca” que viene de fuentes confiables porque tiene algún sello de la Secretaría de Salud como en el ejemplo que les he dado, es necesario encontrar la fuente real de estas noticias.  Generalmente, las cadenas o mensajes trasmitidos por whatsapp o Facebook suelen ser falsos. Mi recomendación es “No creas en nada que no se publique en fuentes oficiales” ya que estas fuentes se pueden corroborar. Las fuentes oficiales son escritas por organizaciones con gente experta en la materia y no por políticos, influensers, youtubers o personas desconocidas. Publicándose en páginas como la de la OMS, La Secretaría de Salud o la AEMPS (Fuentes con las que se construyó este artículo).

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