La ansiedad no se cura, se regula

Para empezar, es importante “quitarle” al término ansiedad la parte patológica que se le asocia por default, y con ello referirnos a ella como parte esencial de la vida, así como se lee, la ansiedad como tal no es eso “horrible” que te han contado, o al menos, no en el sentido estricto.

Cuando los pacientes entran al consultorio autodiagnosticados con ansiedad es imprescindible explicarles el término e incluso, la funcionalidad positiva que puede llegar a tener la ansiedad en nuestra vida, espero que a estas alturas no estés pensando que soy solo una aficionada que escribe (aunque también lo soy).

La ansiedad como tal, forma parte de nuestra vida e incluso diría que sin ella estaríamos desprotegidos; también dejaríamos de ser humanos. El término viene del vocablo latino que significa “Preocupación por lo desconocido” entonces, es claro que, a lo largo de nuestra vida hemos de enfrentarnos a cantidad de situaciones y personas “desconocidas”.

Por tanto, espero que te des cuenta que es humanamente “imposible” que durante el transcurso de nuestra vida no experimentemos ningún grado de ansiedad, si recuerdas con atención te darás cuenta que, en algún momento, te has enfrentado a situaciones desconocidas, eventos importantes como cambiar de casa, elegir carrera, tener un hijo, elegir pareja, presentar un examen de grado, aprender a manejar, o hasta situaciones más simples como exponer en clase y cada una de ellas generó un cierto nivel de ansiedad, hasta aquí el concepto no es desadaptativo sino todo lo contrario, nos ayuda y hasta nos impulsa a desarrollarnos de una mejor manera y hacer frente a los retos de la vida. Entonces, nuestro objetivo no es luchar contra ella, sino aprender a vivir con ella y hasta usarla a nuestro favor para seguir creciendo, si absolutamente nada te mueve, o te perturba entonces no estas avanzando, no te estas moviendo y estas dejando de crecer.

La ansiedad hace que dispongamos de nuestros recursos tanto cognitivos como de respuesta para hacer frente a las posibles amenazas, por ejemplo, si tienes un examen, el hecho de que generes niveles bajos y medios de ansiedad puede hacer que dispongas de un tiempo para estudiar y aprobarlo, y así puedes colocar tantos ejemplos como se te ocurran en los cuales niveles funcionales de ansiedad han ayudado a la consecución de tus metas.

En resumidas cuentas, la ansiedad en sus niveles adecuados, mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral o académico, nos ayuda a movilizarnos, a evitar riesgos o, en su caso, a hacerle frente de manera adecuada y, por consiguiente, a la consecución de nuestras metas.

Sin embargo, cuando estos niveles se disparan, puede llegar a paralizarnos impidiéndonos llevar una vida donde nos acerquemos al bienestar personal.

Explicaré de la forma más coloquial posible, cómo es que se activa este sistema de alerta del organismo ante situaciones que se consideran una amenaza (ansiedad):

  • Incremento de la adrenalina.
  • Se eleva el nivel de azúcar en la sangre (la glucosa es lo que hace que produzcamos energía)
  • Bombardeo de sangre con más velocidad, lo que hace que aumente nuestro ritmo cardiaco.
  • Aumenta el ritmo respiratorio.

Ahora sí, nuestro organismo se encuentra listo para el famoso “ataque” o “huida”.

Si nos damos cuenta este sistema resulta ser una bendición para nosotros pues prepara nuestro cuerpo para responder ante peligros, pero peligros reales, hasta aquí todo iba bien con todo esto de la ansiedad, pero, ¿qué pasaría si este sistema de alerta se activa constantemente sin necesidad alguna?, habría un exceso de energía que se queda acumulada en nuestro organismo y, naturalmente, el cuerpo enfermaría. Es aquí donde viene la parte más interesante, resulta pues que la ansiedad en sus niveles más altos deja de cumplir con su función que, como ya habíamos dicho anteriormente, es la de protegernos, ponernos a salvo o al menos contrarrestar en gran medida los efectos de algún daño que podríamos tener, pero cuando ocurren frente a estímulos que no representan un verdadero peligro para nuestra vida estamos frente a una ansiedad neurótica y que, contrario a la ansiedad de la que habíamos hablado hasta aquí, esta hace todo lo contrario, pues no solo es inútil sino autoderrotista, imagina todo el proceso que describimos anteriormente ocurriendo una y otra vez, de manera prolongada, lógicamente puede llegar a provocar diabetes, enfermedades cardiacas, ulceras gástricas y eso solo es por mencionar algunas enfermedades y afecciones.

La ansiedad comienza a ser un problema cuando proviene de demandas absolutistas (deberías), pensamientos irracionales y situaciones que realmente no representan un peligro como tal, o por lo menos no en la magnitud con la que lo tenemos en nuestra mente, es decir, está basada en falsas premisas, el individuo percibe la realidad de manera distorsionada lo cual abona a que su mecanismo de defensa que, como ya dije anteriormente, es natural, se active, pero en este caso por percepciones erróneas de un peligro, a esto se suma la creencia irracional de su incapacidad de hacerle frente al “peligro” percibido, que puede tener origen en cualquiera de sus esferas, la personal, social, laboral, autonomía, salud, por mencionar algunas.

Algunas de estas distorsiones y, las más frecuentes, pueden ser la de predicción negativa del futuro o, lo que las psicólogas llamamos visión catastrófica, que no es otra cosa que ponernos en la posibilidad de que ocurrirá lo peor sin tener evidencia suficiente que justifique nuestro pensamiento. Maximización, la persona magnifica el “posible evento” dotándolo de elementos que no existen o exagerándolo. Indefensión, creer que no se cuenta con las habilidades necesarias para enfrentar el supuesto peligro.

A continuación, enlistemos algunos puntos clave que nos ayuden a darnos cuenta cuando la ansiedad ha superado los niveles de lo “natural” o adaptativo:

  • Cuando interfiere con tu trabajo, relaciones interpersonales u otras áreas donde te desenvuelves.
  • Tienes problemas con el consumo excesivo de sustancias (incluido el café, la comida en exceso, etc.)
  • Te inmoviliza.
  • Es difícil de controlar
  • Es desproporcional con respecto al peligro real.
  • Es prolongada y recurrente.
  • Te provoca conductas evitativas.
  • Te causa temblores, sudoración, mareos
  • Va más allá de una simple preocupación
  • Te impide dormir adecuadamente
  • Te provoca aislamiento social
  • Y en general afecta tu calidad de vida.

Es probable que la ansiedad vaya en aumento y no desaparezca sola.

Algunas técnicas utilizadas en psicoterapia para el manejo de la ansiedad provienen de la corriente cognitivo-conductual, estas se basan en autoregistros que ayudan a que nos demos cuenta de la veracidad en cuanto a la interpretación que hacemos de los hechos, existen técnicas de relajación progresiva muscular, de respiración, que tienen por objetivo justamente que la persona aprenda a poner atención a su cuerpo y a su mente con  la idea de ampliar su autoconocimiento por medio de esto, desarrollar habilidades que le permitan autorregular dichos niveles de ansiedad con el objetivo de llevar una vida plena. Esto se logra, gracias a que tenemos la capacidad de relajar los músculos o controlar nuestra respiración de manera consciente, lo cual envía mensajes a nuestro cuerpo; este reconoce una respiración tranquila o una musculatura adecuada y se convence de que no hay tal peligro.

El llevar una dieta balanceada, hacer ejercicio de manera regular, mantenerte en actividades de interés, tener tiempo de esparcimiento, fomentar las relaciones interpersonales sanas, tener buenos hábitos de sueño, son algunas de las cosas que ayudan a autorregular nuestros niveles de ansiedad.

Algunos puntos que podrían ayudarte a desarrollar la capacidad de autorregulación podrían ser los siguientes:

  • Desarrollar tolerancia a la frustración.
  • Flexibilidad, la capacidad de adaptarte a las circunstancias.
  • Aceptación de la incertidumbre, la vida en sí misma es incierta.
  • Pensamiento científico, siendo fiel a la verdad, significa que revisarás la veracidad de la interpretación que le das a los hechos.

Es importante entonces, que comencemos a percibir la ansiedad como parte natural de la vida y no como algo que ha de ser evitado a toda costa. La idea es que, aprendamos a manejar nuestros niveles de ansiedad con las técnicas anteriormente citadas, de la mano de un profesional de la salud mental.Se estima que más de 260 millones de personas tienen trastornos de ansiedad. Cuando esto ocurre es importante que sepas identificarlo y solicitar ayuda temprana para que puedas continuar con tu vida de manera sana.

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